Cuando vives la vida como en una centrífuga y dejas de preguntarte si eres buen amigo, o si has sido bueno o no; y solo participas del movimiento que la centrifuga determina. Te secas, te arrugas porque ella estruja tus pensamientos y emociones convirtiéndote en un ser que vive de recuerdos y exclamando – “cuando tenga tiempo voy a ...” o - “si puedo mañana voy a...”.En algunas ocasiones eres eyectado a toda velocidad chocando frontalmente con tu vida, con la poca, húmeda y palpitante vida que tienes y te das cuenta que los que viven en la centrifuga te olvidan y te conviertes solo en un recuerdo que con el tiempo se desvanece. Con el tiempo dejo de existir para la centrifuga, me borró...soy libre.
Se acabó mi tiempo, tengo que volver a la Centrífuga, ella manda.
Adios.


